domingo, 23 de junio de 2013

Cómo entender las diferencias individuales: Aprendiendo a reconocer y manejar los diferentes tipos de personalidades


    No todos respondemos de igual forma a las distintas situaciones que se nos presentan en el trabajo y el error más grande que podemos cometer es esperar que alguien actúe o reaccione de la forma que esperamos. Saber cómo responder a las diferencias individuales es la clave para mantener excelentes relaciones interpersonales.

Qué son las diferencias individuales? Andrew J. Dubrin lo define como "Las variaciones en la manera de responder de la gente a la misma situación según sus características personales", Dubrin también nos invita a comprender el concepto de personalidad el cual lo determina como "Patrones de comportamiento persistentes y duraderos que tienden a expresarse en una gran variedad de situaciones"  Dubrin, A (2008). Relaciones Humanas: Comportamiento en el trabajo. México: Editorial Progreso.

Psicológicamente hablando existen ocho factores y rasgos principales de la personalidad los cuales detallo a continuación, así como la mejor forma de tratarlos con el fin de lograr un mejor desempeño interpersonal aplicable en nuestro ambiente laboral así como en nuestras relaciones interpersonales en general. Los cinco primeros se denominan el Modelo de los cinco factores (o los cinco grandes) y los tres últimos son tres factores claves de la personalidad.

1. La actitud neurótica se reconoce en las personas emocionalmente inestables, ansiosas, inseguras, iracundas, emotivas y que se preocupan y avergüenzan fácilmente. Por el contrario, una persona poco neurótica es tranquila, confiada y guarda el control. La mejor forma de relacionarse con este tipo de personas es ser relajado y tranquilizador, reservarse su propia ansiedad y temores, saber escuchar así como mostrar interés y preocupación en el bienestar de la persona.
2. Las personas extravertidas son aquellas con intensas interacciones sociales, necesitadas de constante estímulo social, confiadas, competentes, afables, asertivas, conversadoras y activas. Una persona introvertida sería todo lo contrario; reservada, tímida y callada. Al relacionarse con alguien extravertido lo más recomendable es afirmar la importancia de la amistad, la calidez y ser un buen conversador, así como expresar interés en que perdure la relación.
3. La franqueza la encontramos en las personas con un alto deseo de obtener experiencia, son creativos, cultos, tienen curiosidad intelectual, una mente abierta y sensibilidad artística. La contraparte son las personas prácticas y de escasos intereses. Una buena voluntad de compartir información, generar ideas y encontrar maneras de solucionar problemas es la mejor manera de establecer una buena relación con las personas abiertas a las experiencias. Apele también a su intelecto y no caiga en lo ordinario ni en los chismes. 
4. La afabilidad es común en las personas corteses, flexibles, confiadas, generosas y cooperadoras, también saben perdonar, son bondadosas y tolerantes. Por otro lado se encuentran las personas antipáticas, frías y hostiles. Con las personas afables podemos relajarnos y ser nosotros mismos, manteniendo siempre un trato cordial lo cual resultará en una relación excelente. Si se relaciona con una persona poco afable aplique la paciencia y la tolerancia dejando siempre claro sus límites. 
5. La escrupulosidad es un rasgo de las personas organizadas, moderadas, persistentes y motivadas en alcanzar metas. Son trabajadores arduos, confiables y cabales. La persona poco escrupulosa es perezosa, desorganizada y poco confiable. Es importante darles libertad y no criticar a las personas escrupulosas ya que son personas que cumplen sus compromisos sin que se lo pidan, tampoco olvide reconocer su confiabilidad. Si necesita la cooperación de alguien poco escrupuloso vigílelo de cerca, establezca plazos si tiene la autoridad para hacerlo y exprese gratitud cuando la persona cumpla. 
6. La vigilancia del propio comportamiento es la habilidad de observar y controlar la manera como nos perciben los demás. Quienes vigilan su propio comportamiento buscan las consecuencias prácticas del pensamiento y lo aplican en su crecimiento personal. Si se relaciona (o sospecha que lo hace) con una persona que vigila su comportamiento no confíe totalmente que dicha persona respalda su posición, puede que solamente siga su tendencia de complacer a los demás. 
7. Asumir riesgos y buscar emociones la encontramos en las personas que gustan de ir en pos de sensaciones, experiencias nuevas, intensas y complejas por lo tanto no dudan a la hora de correr riesgos. Los motiva la el afán de conseguir enormes compensaciones y emociones diarias. Al relacionarse con alguien propenso a asumir riesgos comparta los aspectos riesgosos y atrevidos de actividades con las que usted esté familiarizado. Por el contrario, al relacionarse con alguien poco propenso a asumir riesgos lo mejor es enfocarse en los aspectos seguros de las actividades que le son conocidas. 
8. El optimismo es la tendencia de creer que todas las actividades resultarán positivamente, el otro lado es el pesimismo que es una tendencia a experimentar estados emocionales y resultados negativos. Al tratar con una persona racional utilice los datos, las cifras y el pensamiento convencional, de mayor importancia a la lógica que a lo emocional. Con las personas intuitivas refuerze los sentimientos y juegue con las ideas, la imaginación y la creatividad. 

El Modelo de los cinco factores se proviene de un estudio intercultural con 7134 personas en el cual se concluye que la estructura de la personalidad es universal. 

El conocimiento de los principales factores de la personalidad ayuda a crear mejores relaciones interpersonales en el trabajo porque nos permite desarrollar la habilidad de individualmente reconocerlas y por lo tanto, manejarlas con buenas bases para así obtener resultados positivos y satisfactorios a la hora de intervenir en las diferentes situaciones de nuestro entorno laboral principalmente.

Referencias:  Dubrin, A (2008). Relaciones Humanas: Comportamiento en el trabajo. México: Editorial Progreso. 

4 comentarios:

  1. Un tema apasionante, las sugerencias que se presentan me parecen prácticas y útiles para quienes buscan tener un mejor ambiente de trabajo. Indiferentemente del área en que nos desarrollemos o el tamaño de la organización con certeza nos encontraremos una mezcla de estas tendencias, en lo positivo y lo negativo. Me parece importante no caer en encasillar intentando categorizar a los compañeros ya que como dice el autor son "patrones" y estos que podrían dejar de presentarse como al avanzar en el proceso de madurez o aparecer ante situación aislada como una reacción negativa. En mi caso tiendo a ser afable y vigilante de mi comportamiento.

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  2. Exelente tema, muchas veces al estar expuestos a estos diferentes tipos de comportamiento y personalidades no sabemos como actuar ya que cada persona es un mundo totalmente distinto, solamente interesandonos y ondando en sus caracteristicas logramos entender y enfocar nuestras respuestas y acciones al interelacionanrnos.

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  4. Definitivamente cada persona es diferente, y nos vamos a topar con personalidades afines y opuestas a la nuestra. Es importante la tolerancia, las críticas constructivas, la empatía.

    No podemos pretender que la gente en nuestro entorno se tengan que adaptar a mi personalidad. Pero si cada individuo se esfuerza por generar un buen ambiente y de ser respetuoso, es casi un hecho que las relaciones interpersonales van a ir mejorando cada día.

    Es importante sacar provecho de las diferencias, en cuanto a las distintas habilidades y destrezas, un equipo de trabajo exitoso no es el que tenga a todas las personas iguales, es el que logra encontrar el equilibrio entre las diferencias y se mueve en una misma dirección.

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